En Amberes el hotel parecía seguro hasta que cerró la puerta

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Soy escort y esto pasó en Amberes. El hombre dijo que estaba de viaje y que prefería verme en un hotel porque así todo sería más discreto y más cómodo. En mi cabeza eso incluso sonaba más seguro que ir a un piso privado.

El problema empezó al entrar. En cuanto cerró la puerta, cambió la energía por completo. Ya no era un cliente normal, era alguien que quería controlar el espacio. Me pidió el dinero que llevaba, el móvil y parte de las cosas de trabajo. Lo más inquietante fue la calma, como si supiera perfectamente qué estaba haciendo y no tuviera ninguna prisa.

Desde fuera un hotel parece protección. Desde dentro, si la otra persona tiene la ventaja, también puede convertirse en una caja cerrada.